El sentido de tener un objetivo en la vida

Por Daisaku Ikeda

Logramos nuestro objetivo en la vida al hacer todo lo posible allí donde estamos en este mismo momento, al pensar en lo que podemos hacer para mejorar las vidas de los que nos rodean

Todos se preguntan por lo menos una vez en su vida porqué nacieron en este mundo. Creo que no existe mayor felicidad que la de poseer un profundo sentido de tener un objetivo en la vida, saber en lo más profundo de nuestro ser para qué nacimos.

Un empresario exitoso observó una vez que incluso entre las personas más ricas del mundo, aquellas que carecen de un verdadero sentido de tener un objetivo en la vida a menudo pasan sus últimos años solas. A veces, después de haber amasado una gran fortuna y logrado sus ambiciones mundanas, descubren que les queda una sensación de futilidad e insensatez.

Por otra parte, las personas que se llenan cada día con una gratificante sensación de regocijo y el sentido de tener un objetivo en la vida, un sentido de los logros alcanzados y una sensación de profunda satisfacción, son felices. Incluso si están muy ocupados, aquellos que tienen esta sensación de satisfacción son mucho más felices que los que disfrutan de una gran tranquilidad y comodidad pero que se sienten vacíos.

Un claro sentido de tener un objetivo en la vida conduce al coraje y la sabiduría. Les permite ver más allá de la victoria o derrota del momento y ver las cosas en su debida perspectiva. Puede llenar cada instante de la vida con alegría, incluso en medio de circunstancias muy difíciles.

Cualquiera que sea su ocupación, madre, empleado de una empresa, pescador o agricultor, creo que cada persona tiene su propio camino en la vida, una misión única que sólo ella puede cumplir.

El descubrimiento de este objetivo en la vida o esta misión es una tarea de toda la vida. No es algo que alguien nos puede decir o que descubrimos repentinamente. Ustedes, ustedes mismos, deben encontrar las razones para vivir, la contribución única que ustedes y sólo ustedes pueden hacer.

El budismo usa el ejemplo de los árboles frutales, el cerezo, el ciruelo, el peral, etc., para explicar cómo cada persona tiene una misión única en la vida. Un cerezo logra su objetivo al florecer y dar fruto como cerezo. Nunca trata de ser otra cosa que él mismo. Nunca imita las flores de otros árboles o pierde tiempo envidiándolos. Antes bien, soporta pacientemente las heladas y nieves del invierno, obteniendo energía de la tierra misma, hundiendo sus raíces más profundamente en ella. Luego, con la llegada de la primavera, en un estallido libera toda la fuerza vital que había estado almacenando, echando incontables capullos.

Todos tienen un don de algún tipo. Ser talentoso no significa sólo ser un buen músico, escritor o atleta. Hay muchos tipos de talento. Puede que sean grandes conversadores o hagan amigos fácilmente o sepan hacer que los demás se sientan cómodos. O puede que tengan un don para cuidar a los demás, contar chistes, vender cosas o vivir frugalmente. Puede que sean puntuales, pacientes, confiables, gentiles u optimistas. O puede que les encante enfrentar nuevos retos o comprometerse profundamente a ayudar a los demás o que tengan una habilidad que los haga felices. Sin duda, ustedes poseen su joya especial, su propio talento único.

De la misma manera, cada uno de nosotros tiene una misión que sólo nosotros podemos cumplir. Esa misión no la encontraremos en algún lugar lejano o al hacer algo especial o extraordinario. Incluso aquellas personas que parecen haber vivido grandes vidas en realidad sólo han hecho lo que sentían que tenían que hacer para ser verdaderamente fieles a sí mismas.

Logramos nuestro objetivo en la vida al hacer todo lo posible allí donde estamos en este mismo momento, al pensar en lo que podemos hacer para mejorar las vidas de los que nos rodean.

A menudo pienso en la vida de Rosa Parks, una mujer común de color que volvía a su casa en autobús una tarde de diciembre de 1955, después de un duro día de trabajo en el departamento de corte y confección de una tienda por departamentos. Aunque el conductor del autobús le ordenó que le cediera su asiento a un pasajero blanco, como lo exigían las leyes discriminatorias de la época, se negó a ello. Su única palabra, "No", el coraje de esta mujer común, cambió la historia, y su día común asumió un significado eterno. Rosa Parks fue arrestada por su resistencia y esto produjo una explosión de justa ira entre la población de color, mayormente debido a la estimación que se le tenía, ya que en su comunidad era respetaba como una mujer alegre, cálida e inteligente. Se organizó un boicot de la línea de autobuses y antes de transcurrido un año las líneas segregadas de autobuses fueron declaradas ilegales en los Estados Unidos.

Cuando me reuní por primera vez con Rosa Parks me impresionó su cálida personalidad. Era humilde y, sin embargo, podía ver que era una persona de convicción inconmovible. Con más de ochenta años, Rosa Parks sigue siendo una campeona incansable de los derechos civiles, que trabaja especialmente para compartir la esperanza y una visión del futuro con los jóvenes que tanto ama. Mediante su sentido de convicción, este individuo solitario se convirtió en un líder que transformó el mundo. Un momento de valentía abrió el camino a su misión en la vida.

Ustedes no pueden descubrir y lograr su objetivo en la vida con esfuerzos carentes de entusiasmo. Para hacer realidad sus sueños y cumplir con su misión se requiere verdadero coraje. No el coraje de los héroes de los campos de batalla, sino un coraje mucho más cercano al hogar. Antes de ser derrotados por un problema, la mayoría de nosotros somos derrotados primero por nosotros mismos. Antes de vacilar ante un obstáculo, una persona pobre de espíritu o cobarde se encogerá ante su propia sombra, atemorizada por su propia imaginación, y será finalmente derrotada por el cobarde que se encuentra en su propio corazón.

Las personas valerosas son en primer lugar maestras de su propio corazón. Creo firmemente que el coraje es la clave que abre la puerta hacia la felicidad.

¿Qué necesitan para crear valor y hacer una contribución al mundo? Necesitan desarrollar su carácter hasta que brille. Las fortalezas fundamentales de la vida no son una lengua hábil o la riqueza, ni la fama o el poder. La verdadera "arma" o "herramienta" para vivir una vida exitosa es lo que queda cuando se han quitado todos los artificios vacíos, la calidad de su carácter como individuo. Y los pequeños y continuos esfuerzos para desarrollar su carácter son los que los conducirán finalmente a la mayor felicidad.

Ustedes no encontrarán su misión quedándose parados. La manera de encontrarla es retándose a ustedes mismos a lograr algo, casi diría que no importa qué. Luego, al hacer esfuerzos consistentes, la dirección que deben seguir se abrirá ante ustedes de manera muy natural, al igual que amplios y nuevos horizontes se abren ante alguien que sube caminando a una colina. Poco a poco llegarán a comprender su misión. Por esto es tan importante tener el coraje de preguntarse a ustedes mismos qué es lo que realmente deberían estar haciendo ahora, en este mismo momento.

Es igualmente importante que se propongan objetivos elevados. Mientras mayores sean las tareas que opten por asumir, paso a paso, más gratificadora y feliz será su vida. Si deciden dedicar su vida a un objetivo verdaderamente noble, tal como la obra de crear un mundo pacífico para las futuras generaciones, entonces podrán saborear una sensación verdaderamente profunda de satisfacción y felicidad.

Una persona con un fuerte sentido de misión es una fuente de luz. Para dicha persona, no existe oscuridad en el mundo. Y al igual que un solo faro puede guiar muchos barcos a través de aguas peligrosas, una sola persona que brille con la luz de la verdadera felicidad puede ayudar a sus amigos y a su familia y a toda su sociedad a encontrar las aguas tranquilas y abiertas de la paz y prosperidad.

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